APLI. Cuando 3.000 referencias no caben en una web pensada como escaparate
Una plataforma digital fácil de gestionar, indexable, optimizada para SEO y preparada para generar oportunidades.
Más producto no debería significar más desorden
APLI trabaja con un catálogo de más de 3.000 referencias e incorpora más de 400 nuevas referencias cada año.
Cuando un catálogo alcanza esta escala, cada cambio deja de ser solo una actualización de contenidos. Afecta a quien mantiene la información, a quien necesita encontrar un producto y a la capacidad de la web para ser visible en buscadores.
Para el equipo, significa gobernar miles de datos sin multiplicar el trabajo. Para el usuario, llegar al producto correcto sin tener que entender cómo está organizado internamente el catálogo. Y para el negocio, conseguir que esa complejidad también genere más oportunidades de ser encontrado.
El reto no era hacer una web nueva
Era resolver cinco problemas conectados entre sí:
- Gestionar sin duplicar trabajo.
La información de producto necesitaba una base única y coherente, sin depender de mantenerla manualmente en distintos lugares. - Encontrar sin conocer el catálogo.
Con miles de referencias, el usuario necesita búsqueda, filtros y recorridos que le lleven hasta el producto adecuado. - Ser encontrados más allá de la marca.
Cada categoría, producto y referencia bien estructurados pueden responder a búsquedas concretas y ampliar la superficie visible en Google. - Cambiar sin perder lo que ya funcionaba.
Renovar la arquitectura no podía significar empezar de cero en posicionamiento. - Medir uso real.
Más tráfico no era suficiente; había que saber si las personas encontraban productos, descargaban recursos y utilizaban realmente la plataforma.
La pregunta correcta no era «¿cómo debe ser la nueva web?».
Era «¿cómo debe funcionar la información para que el catálogo, el SEO y la experiencia puedan crecer con el negocio?».
La decisión: separar el dato de producto de su presentación
No empezamos por el diseño.
Empezamos por decidir dónde debía vivir la información de producto y cómo debía llegar después a la web.
La decisión fue centralizar las más de 3.000 referencias en un PIM —Product Information Management— y separar dos responsabilidades que, cuando el catálogo crece, conviene no mezclar:
- Gobernar el dato:
recogerlo, revisarlo, enriquecerlo y mantenerlo. - Presentarlo:
convertirlo en categorías, fichas, búsqueda, filtros, contenidos y recorridos útiles para el usuario.
Eso cambia el orden del proyecto: primero el dato, después la arquitectura, después la experiencia y, finalmente, la capa visual.
No porque el diseño importe menos. Sino porque un buen diseño no puede compensar un dato mal estructurado.
Qué priorizamos
- Una única base de producto.
Si un dato cambia, el sistema no debería obligar a perseguirlo por distintos entornos. - Llegar hasta el nivel de referencia.
El catálogo debía permitir consultar información concreta de producto, no quedarse solo en grandes familias. - Hacer fácil encontrar producto.
Búsqueda, facetas y atributos debían reducir la complejidad para el usuario. - Construir el SEO dentro de la arquitectura.
Categorías, productos, referencias y URLs debían plantearse para que los buscadores pudieran entenderlas. - Preservar el capital existente.
La migración debía proteger la visibilidad útil del entorno anterior. - Medir acciones útiles.
No solo visitas: también descargas, consultas y uso real de los recursos de producto.
Cómo lo llevamos a producción
La decisión se convirtió en un sistema en el que varias piezas debían trabajar juntas:
- PIM.
Centralización y enriquecimiento de la información de más de 3.000 referencias. - Web.
Nueva arquitectura de catálogo integrada con la base de datos de producto. - Búsqueda facetada.
Filtros y atributos para ayudar al usuario a llegar a la referencia adecuada. - SEO y migración.
Nueva superficie indexable y redirecciones 301 para preservar activos existentes. - Infraestructura.
Entorno preparado para gestionar volumen de contenidos y descargas. - Analítica.
Medición de acciones de valor relacionadas con el uso de los recursos de producto.
PIM, desarrollo, SEO, UX, infraestructura y analítica no eran proyectos independientes. Eran piezas de una misma decisión: conseguir que la información de producto pudiera trabajar de punta a punta.
Qué cambió
La web deja de ser solo el lugar donde se muestra el catálogo y pasa a formar parte de una infraestructura de producto.
En la práctica:
- Quien mantiene la información trabaja sobre una base más centralizada.
- Quien busca un producto tiene más formas de llegar hasta él.
- Cada referencia bien estructurada puede generar una nueva puerta de entrada desde buscadores.
- El equipo puede medir mejor qué utilizan realmente los usuarios.
- El sistema está preparado para seguir creciendo sin reconstruir la lógica cada vez.
No es solo una web con más contenido. Es un sistema en el que cada referencia puede trabajar más.
Resultados
83,6%
de las conversiones provienen de búsqueda
2.500
keywords posicionadas
~8.700
descargas de recursos/mes
Qué hay detrás de estos datos
83,6% de las conversiones provienen de búsqueda.
En el periodo analizado en GA4, la búsqueda orgánica concentra el 83,6% de las conversiones medidas. En este caso, «conversión» incluye acciones de valor dentro de la web —principalmente descargas de software, plantillas y catálogos—. No equivale automáticamente a una venta o a un lead.
2.500 keywords posicionadas.
Semrush registra 2.578 palabras clave orgánicas. Es una prueba de la superficie de descubrimiento que sigue generando el catálogo, no una métrica de negocio por sí sola.
~8.700 descargas de recursos/mes.
En el periodo analizado se documentan 343.257 descargas de recursos de producto: 211.143 plantillas, 111.412 descargas de software y 20.702 catálogos. La media mensual es orientativa; su valor es demostrar que la infraestructura no solo se encuentra: también se utiliza.
Y en el primer mes después del lanzamiento, se generaron más de 200 nuevos contactos y la nueva arquitectura permitió indexar más de 8.000 páginas en Google.
Qué demuestra este caso
APLI demuestra tres ideas que pueden trasladarse a muchas empresas con catálogos complejos:
- Antes de rediseñar, hay que decidir cómo se gobierna la información. Si el dato está disperso, la nueva interfaz solo oculta el problema.
- El SEO de un catálogo complejo empieza antes de publicar contenidos. Empieza en la forma de estructurar productos, categorías, atributos y referencias.
- Una buena arquitectura no debe valorarse solo por cómo se ve. También por si reduce trabajo, facilita encontrar producto, escala con el negocio y genera acciones útiles que pueden medirse.
El problema no era tener 3.000 referencias. Era no hacerlas trabajar lo suficiente.
Una base que sigue generando valor
Los datos actuales no sirven para atribuir todo el rendimiento posterior a una única intervención.
Sirven para demostrar algo más útil: años después, la lógica sigue funcionando.
El catálogo mantiene una superficie orgánica amplia, la búsqueda sigue concentrando una parte muy relevante de las acciones medidas y los recursos de producto continúan utilizándose de forma intensiva.
Eso es lo que diferencia una web nueva de una infraestructura preparada para evolucionar con el negocio.
Si vuestro catálogo ha crecido más rápido que la web, quizá el problema no sea el diseño.
Contadnos qué está pasando. No hace falta que tengáis clara la solución: primero entenderemos el reto y veremos qué tiene sentido hacer.
Hablemos de vuestro reto.